CASA DEL FASCIO / GIUSEPPE TERRAGNI / COMO

Para lograr imponer su ley con éxito el partido fascista necesitaba numerosas sedes no sólo en las ciudades más importantes, sino también en poblaciones de menores dimensiones. Una de estas sede la encontramos en la localidad de Como. Encargado el proyecto a Giuseppe Terragni la Casa del Fascio debía ser ejemplo de estabilidad, seguridad y superioridad, dejando al pueblo italiano muy claro que el partido era quien tenía el poder y todas las respuestas.

La sede del partido fascista proyectada por Terragni se sitúa en pleno centro histórico de la localidad de Como, unos cincuenta kilómetros al norte de Milán, y se encuentra enfrentada a la Catedral de Como, generando entre ambos edificios un espacio público de amplias dimensiones para la ciudad, con la clara intención de ser una extensión de la Casa del Fascio en los grandes mítines.

La Casa del Fascio es un edificio con una gran carga simbólica, ya que Terragni no sólo era defensor del movimiento moderno, sino que además aseguraba que éste y la tradición clásica no eran incompatibles sino que, al contrario, debían combinarse.

Así, el edificio se presenta como un medio cubo perfecto, de 33 metros de lado en la base y 16,5 metros de altura, y es desde la definición del volumen como Terragni busca ese acercamiento entre lo clásico y lo moderno. Para acceder al edificio la fachada frontal cuenta con una escalinata de 3 escalones que se extiende a lo largo de toda la entrada. Una vez salvados nos encontramos en un porche que precede a la entrada. La escalinata y el porche perimetral (en el caso griego) o frontal (en el caso romano) eran dos rasgos característicos de los templos clásicos. Las proporciones de las fachadas están estudiadas desde las matemáticas, pero la relación entre lo moderno y lo clásico no se queda aquí. Terragni se vio obligado a romper su cuadricula perfecta en la fachada principal con un paño ciego que debía servir para exponer la publicidad del partido (algo muy típico de las vanguardias rusas) y quiso aprovechar esta imposición para forrar dicho plano de mármol blanco, el mismo en el que se contraían los templos.

Una vez en el interior encontramos que el cubo ha sido vaciado en su parte central, dando lugar a un atrio con cubierta de cristal a la altura del segundo piso. Este espacio debía servir para la organización de eventos, lectura de discursos, etc. En él se reunirían los militantes del partido y cuando el espacio fuese insuficiente las puertas de entrada podrían retirarse por completo fundiendo los dos espacios, plaza y atrio. Alrededor de este atrio se sitúan, formando un pasillo en forma de “U” las distintas salas, oficinas, etc. Esta disposición en planta nos recuerda un poco, aunque a menor escala, a la que tuvieron los foros romanos, con un gran espacio central donde se celebraban las ocasiones especiales rodeado por un perímetro de espacios más recogidos. O porqué no, también a las plantas de las basílicas o catedrales.

Terragni logra racionalizar la estructura al máximo. Crea una maya de pórticos de hormigón armado, pero no sólo esparce esta cuadricula por las dos direcciones del plano horizontal, sino que lo hace en las tres direcciones del espacio, como si el medio cubo que es el volumen del edificio se descompusiese a su vez en cubos más pequeños. La estructura se compone de ocho pórticos en cada fachada que se repiten a lo largo de los cuatro pisos de altura que tiene el edificio. Los materiales principales que Terragni utilizó fueron pocos, pero todos ellos escogidos con alguna finalidad simbólica, además de solucionar, evidentemente, los aspectos prácticos del uso diario del edificio. La estructura es de hormigón armado en su totalidad. Paredes y suelos se revistieron de mármol con distintos tratamientos. Son abundantes los cerramientos de vidrio, dando esa sensación de transparencia que funden el interior del edificio con el exterior.

El proyecto de Terragni es un edificio moderno sin lugar a dudas, pero que a su vez no olvida la tradición del país. Muestra como la relación entre lo moderno y la clásico no es una contradicción, sino más bien una lógica evolución. Y además, como la buena arquitectura, cumplió con la función para la cual fue diseñado, aunque estemos más o menos de acuerdo con la misma. Para muestra, este fotomontaje del proyecto y estas fotografías.

Podéis ver más información en:

http://www.plataformaarquitectura.cl/2013/01/08/clasicos-de-arquitectura-casa-del-fascio-giuseppe-terragni/

 

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