UNIDAD DE HABITACIÓN / LE CORBUSIER / MARSELLA

La unidad habitacional de Marsella es uno de los proyectos icónicos de Le Corbusier y una de esas referencias básicas para cualquier arquitecto. Comienza a ser planeada inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial (1945-46), comenzando la construcción en 1951, aunque tardará en ejecutarse cinco años, en lugar de los doce meses previstos inicialmente.

Con su sistema de viviendas colectivas, Le Corbusier se opone a la desurbanización o, como él le decía, a la “manía de las casas unifamiliares”. En lugar de ello, abogó por rascacielos como unidades de arquitectura urbana integradas que debían cumplir una función exactamente establecida y ocupar un lugar determinado de antemano. Si pudieran ajustarse con exactitud todos los servicios de la comunidad, se cumpliría a la vez el sueño de la ciudad-jardín, ya que a los pies de cada rascacielos quedaría el suficiente espacio para una amplia zona verde. La Unidad, diseñada como una “ciudad jardín vertical”, por oposición con la construcción de chalés, se implanta en el Boulevard Michelet, Cité radieuse Le Corbusier 280 en Marsella, Francia.

El proyecto constituía una visión innovadora de integración de un sistema de distribución de bienes y servicios autónomos que servirían de soporte a la unidad habitacional, dando respuesta a las necesidades de sus residentes y garantizando una autonomía de funcionamiento en relación al exterior. Fue la primera oportunidad para Le Corbusier de poner en práctica las teorías de proporción a una escala que darían origen al Modulor. Esta naturaleza autosuficiente era la respuesta a una preocupación que comenzaba a surgir en los años veinte, en sus análisis de los fenómenos urbanos de distribución y circulación que empezaban a repercutir en la sociedad moderna.

En 1950, Le Corbusier desarrolla el concepto de módulo, un nuevo sistema de proporciones basado en el Renacimiento, que sustituye al sistema métrico decimal tradicional. Este sistema de medición se basa en las medidas del ser humano, todo lo contrario al sistema decimal. En palabras de Le Corbusier, “una máquina, un mueble o un periódico son prolongaciones del hombre”.

Los principios que sostenían la idea moderna de habitar son un producto de la racionalidad en el que se incorporaban principios de funcionalidad y economía, reconociendo en la arquitectura un medio para ordenar el ambiente urbano y ofrecer mejores posibilidades para los seres humanos. La creación de una nueva mecánica de circulación, organización de funciones, concepción de un sistema de relaciones integradas, todas esas posibilidades eran usadas de un modo disciplinado y reflejaban la enorme voluntad de intervenir en el proceso de la arquitectura y de la sociedad modernas.

El proyecto está conformado por una única unidad arquitectónica que alberga a 1600 personas. El edificio es una enorme construcción de 140 metros de largo, 24 metros de ancho y 56 metros de altura, y preveía un funcionamiento interno de más de 26 servicios independientes. Cada piso contiene 58 apartamentos en dúplex accesibles desde un gran corredor interno cada tres plantas: “calles en el aire”. Algunos apartamentos ocupan la planta del corredor y la inferior, otros la del corredor y la superior. En el interior del edificio, los 337 apartamentos se cruzan entre sí en el enorme entramado de hormigón armado. A media altura, una zona comercial de dos plantas se extiende a lo largo de los 135m del edificio, en el que había además salas de actos, un restaurante,un hotel, una lavandería y otros servicios de suministro.

Otro aspecto muy interesante de la unidad habitacional consiste en la utilización de la azotea como centro de funciones, siendo uno de los espacios de mayor vitalidad. Incluía una pista del atletismo de 300 metros, un gimnasio cubierto, un club, enfermería, guardería y espacios de reuniones. Estos servicios fueron dispuestos de modo que asimilaran las condiciones de visibilidad proporcionadas por la altura del edificio,entre las colinas y el mar, enriqueciendo así la experiencia de vida de los residentes.

El conjunto se asienta en un único bloque levantado sobre pilares exentos, lo que permite liberar todo el suelo para jardines y espacios de ocio, siendo su estructura de hormigón armado y semejante a una estantería. Sobre estos pilotes, el edificio fue concebido de manera que permita una gran permeabilidad a nivel del suelo, con el nivel de la tierra funcionando como espacio de comunicación entre el exterior y el interior, con acceso a las comunicaciones verticales. Los materiales utilizados son hormigón armado y vidrio, sin decoraciones, sin excesos, tanto en interiores como en exteriores.

Interesante vídeo para recorrer la Unidad de Habitación:

Podéis ver más información en:

http://cavicaplace.blogspot.com.es/2011/04/la-unidad-habitacional-unite.html

Artículo sobre la vivienda social y Le Corbusier:

http://148.206.107.15/biblioteca_digital/articulos/11-420-6227zmy.pdf

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